domingo, 9 de septiembre de 2007

Como una polilla...


Obsesionada, ciega como una polilla ante una lámpara no voy a desistir, no lo acepto, no me voy a ir prematuramente… a destiempo. Me falta mucho por vivir, me queda mucho por hacer! Un niño que ver crecer, metas por cumplir, un hombre a quien amar, países por conocer, música que escuchar, padres a quien cuidar, hermano a quien acompañar, amigos para querer, emociones nuevas que vivir y emociones viejas a recordar… muchos anocheceres y amaneceres más. Este cuerpo diminuto tendrá que cooperar para que esta alma acabe lo que vino a hacer. Aunque en estos últimos días aquella que parecía una mariposa cada día parezca más una polilla...

sábado, 25 de agosto de 2007

Para que no se me escape el alma...



Como saben, en mi vida sobra material de circo para contar historias… Esta es la historia de Yeya, bautizada Aurelia Quintana, mi Yeya. Hace sesenta y pico de años, en el Hospital Español de Puerto Rico nació mi padre. La madre primeriza, mi abuela, una francesa de una belleza espectacular, se rehusó ir a casa después de permanecer la cuarentena en el hospital. La condición impuesta por la hermosa socialité fue que la “enfermera práctica” que le había sido asignada por el dueño del hospital por esos días la acompañara “un tiempo” en su residencia. No cabe duda que no hay nada más permanente que lo temporal. Esa enfermera práctica, Yeya, permaneció en la casa de mis abuelos más de cincuenta años.

La Yeya era una mulata clara, de cuerpo atlético y no muy alta, nacida en el pueblito playero de Rincón, Puerto Rico. Decía haberse criado a punta de pescado y yuca y a eso debía su salud envidiable. Sus pies fueron calzados por primera vez a los dieciocho años, “En la arena no se necesitan zapatos” decía... Nadie, ni ella misma, sabía con certeza su edad. No tenía acta de nacimiento y la iglesia en donde estaba archivado su certificado de bautismo se la llevó un maremoto. Mi abuela recuerda que cuando mi padre cumplía un año, la Yeya entró en la menopausia. Era vieja, más vieja que Matusalén cuando murió, pero los negros y los mulatos esconden la edad, son eternos.

Yeya vestía siempre de blanco y nunca en su larga vida usó un pantalón. Se desaparecía horas en el monte y regresaba con cualquier cantidad de frutas y hallazgos enrollados en su falda blanca. Olía a una mezcla exquisita de pachulí, perfume “Maja” y cochambre. Santera por religión, adoradora de Changó (Yemanyá). Su patrona francesa tomo como proyecto de vida el convertirla al Catolicismo Romano pero lo único que logró fue que en sus vejeces fueran juntas a misa cada domingo. La patrona se sentaba en la primera banca y la Yeya en la última para escapar de la iglesia a la hora de la comunión. Jamás fue capaz de comulgar.

Mi Yeya fue responsable de criar a tres generaciones… El primero y la luz de sus ojos, mi papá Billy. Par de años más tarde sufrió a la par con mis abuelos la muerte de Francine, mi tía, a los pocos días de nacida. Diez años después mi abuela dio a luz a dos salvajes cascabeles, mis tíos José Manuel y Nicolás… quienes fueron el tormento y la alegría de la Yeya. Al fin la Yeya también “abueleó” cuando mi padre a los 24 años tuvo su primer hijo, mi hermano, Billy III.

Notarán que no me incluyo en la lista… y esto es porque mi nacimiento fue un acontecimiento en la vida de la Yeya y de muchas otras personas. En enero del setentitrés nació la primera mujer en la familia Navas (después del trauma Francine)…yo… Inmediatamente la Yeya se enamoró de esa bebita diminuta, pálida como la nieve y con ojos negros demasiado grandes para su cara. Esa bebita a su vez se enamoró de su olor a pachulí, “Maja” y cochambre. Yeya decía que yo tenía un alma vieja, que los recién nacidos no ven pero que yo si veía. Siempre me cerraba los ojos cuando estaba dormida porque insistía en que dormía con los ojos abiertos y que se me iba a salir el alma por ellos.

Según fui creciendo, conmigo crecían el amor y la paciencia de Yeya por mí. No había nada que esa mujer no hubiera hecho por su niña. El cuarto de Yeya, “La Cueva del Indio”, como fue bautizado por mis jóvenes tíos por todos los guindalejos que guardaba ahí, fue siempre mi refugio, santuario. Allí me escondía cuando un regaño era inminente, allí me dormía arrullada por el olor y las caricias de la Yeya en mi cabeza, allí le confesé de mi primer beso, allí lloré mi primer corazón roto y allí sobreviví con ella la muerte de mi adorada abuela.

Mi niñez entre dos mujeres fenomenales, diferentes una de la otra y tan semejantes a la vez estuvo llena de contradicciones: Cristianismo vs. Santería, Blanco vs. Negro, Sofisticación vs. Salvajismo… Pronto escribiré acerca de mi abuela, hacen diez años de su muerte y todavía no me siento capaz de abrir esa caja de Pandora. La Yeya murió unas semanas más tarde.

La mujer que soy hoy se la debo en gran parte a mi adorada Yeya… Su fortaleza, su generosidad, su maternidad sin ser madre, su espiritualidad y su creatividad infinita…

Todavía, cuando estoy triste o tengo miedo, en ese momentito justa antes de quedarme dormida, siento el olor a pachulí, “Maja” y cochambre y las manos de mi Yeya cerrándome los ojos para que no se me escape el alma...

martes, 21 de agosto de 2007

Forgive me Father for I have sinned...


I lie about my height by 2 stupid centimeters, I am not as brave as I lead people to believe, I don’t wear a watch and hate clocks, I keep YTD count of the guys I have kissed, I have the biggest crush on a self centered fool who does not give a rat’s ass about me, I cry when it rains, I hate Sunday afternoons, I am sicker than I will like to admit, the though of not having another baby breaks my heart, I believe in magic, ghosts and witches (yes really), I hate wearing underpants, I cannot bear the idea of my parents dying someday, I have been closet smoking for years, I count the steps on stairs.. always, I really don’t give a shit about technology, I know I will die young, I forget to floss, I faint in the shower at least once a month, I have never been in love, I hate waking up early, I like making love a lot, I like having sex a lot, I believe I have been in this world before as somebody else, I am in love with the idea of being in love, I believe in happily ever after… even if "ever after" is only a couple of years.

What’s my penitence?

sábado, 18 de agosto de 2007

S'agapó Melina


Cuando tenía unos cuatro o cinco años, una amiga de mi mamá tuvo a bien regalarme mi primer disco... era un 8-track nada más y nada menos que de Camilo Sesto!!! Inmediatamente me enamoré de sus ojotes azules y de sus greñas negras. En ese álbum venía una canción, cover de la famosa canción griega "S'gapó Melina", la cual Camilo bautizó simplemente "Melina" en su versión en español. Recuerdo la primera vez que escuché "Melina"... no se si fue el crush con Camilo pero supe que fue escrita para mí! Un tiempo, para la gran preocupación de mis maestras, me hacía llamar Melina en la escuela... Melina Ortiz (el Ortiz quien sabe de donde lo saqué)...

Hoy, Melina es mi alter ego y ha sido tema de varias sesiones de psicoterapia. Ella es un ente que me posee de vez en cuando. Es maravillosa, inteligente, divertida, irreverente, sexy, valiente... Melina no tiene miedo a nada, puede ser cruel, egoísta y caprichosa... es una encantadora de serpientes. ¡Siempre obtiene lo que quiere! "Melina" de Camilo Sesto siempre será una de mis canciones favoritas de todos los tiempos... ¡Un verdadero "guilty pleasure"!

miércoles, 15 de agosto de 2007

FRAGILE PLEASE HANDLE WITH CARE


Estaría genial poder ponernos rótulos… sí, literalmente…. como esos que le ponen a los paquetes en el correo! Advertencias que nos protegerían a nosotros mismos y a los demás. Imaginen… urgent, explosive, hazardous material, heavy, toxic, live animals, fragile please handle with care… Un código gráfico de advertencia para no dañar ni ser dañado, código que, solo viendo el empaque te da una buena idea de lo que hay adentro.

Si G fuera un paquete en estos últimos tiempos estaría tapizado de rótulos FRAGILE PLEASE HANDLE WITH CARE… Anoche viví uno de esos momentos mágicos, uno de esos “serendipities”… un “one fine day”… pero quisiera poder pegarme una etiqueta de FRAGILE PLEASE HANDLE WITH CARE!!!!

lunes, 6 de agosto de 2007

Dulce Locura


Me pregunto por que a veces (gracias al cielo no es muy seguido) me comporto como una cabra loca .... Estoy empezando a creer que de pronto tiene algo que ver con la luna... Cabra loca... un ente arrebatado, impulsivo, auto indulgente que dice todo lo que piensa, actúa de inmediato ante impulsos completamente caprichosos y a veces infantiles. En los últimos días, esta lunática ha hecho cualquier cantidad de boberías (sin trascendencia ni consecuencias importantes, bendito Dios)...

De repente me posee un alter ego, que debo de admitir me cae requete bien y algún día escribiré de ella, quien hace y dice lo que yo, G, en mi sano juicio jamás haría ni diría. Esa luna, ese tsunami de locura/candidez/valentía, se apodera de mi sentido de supervivencia y me permite ir por la vida por varios días tomando riesgos, echándome volados, revelando mis pensamientos y sentimientos como si me quedaran a penas unos cuantos días de vida... Es como si pensara en voz alta todo el tiempo sin ningún tipo de censura ni control.

Espero nunca, nunca perder esas demencias temporales... el día que las pierda, sabré que me queda poco tiempo.

Si alguno de ustedes, curiosos lectores, han sido testigos de esta "dulce locura", aprovechen porque los loquitos decimos la verdad...

¿Que quiero?


Me han preguntado últimamente, que que quiero, que qué busco??? Caray, pues yo que se... Creo que todos buscamos lo mismo, buscamos una pareja... pareja = compañía, sexo, camaradería, complicidad, apoyo, protección, amor...

Dudo que alguien medianamente saludable emocionalmente quiera ponerse viejo y morirse solo!!! No quiere decir que todas las personas con las que sales tienen ese potencial, ni que está prohibido disfrutar física y emocionalmente la búsqueda, pero estoy convencida de que "besamos sapos" esperando, tarde o temprano, encontrar un príncipe o una princesa! Ahora bien... cuando "empeiza Cristo a padecer" es en el timing y en el calibre de los sapos... A veces empezamos a "besar sapos" mucho antes de estar listos para recibir al príncipe. A veces besamos sapos que sabemos que jamás serán príncipes y esto es por deporte. A veces besamos y besamos al mismo sapo esperando un resultado diferente y esto es por pendejez... Total... ¿que quiero? lo que queremos todos. ¿Cuando lo quiero? eso es lo que no sé y no me preocupa pues eso llega, no lo decido yo... Por lo pronto seguiré besando sapos buscando a mi príncipe, a mi Duque de Buckingham, a mi Sha Jahan...